Nayev Edman

Nombre | Nayev Edman |
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Alias | Nayevi |
Sexo | Femenino |
Edad | 25 Años |
Fecha de Nacimiento | 18 de Junio |
Color de Cabello | Rubio |
Color de Ojos | Celeste |
Altura | 1,70 m |
Peso | 59 kg |
Grupo Sanguíneo | AB+ |
Mano Dominante | Izquierda |
Ocupaciones |
Cazadora Asesora de Seguridad Directora Interina de la Fundación Juguetes Cocineros Investigadora Privada |
Categoría Nen | Transmutación |
Color del Aura | Calipso |
PAA | 56 000 |
Estado | Viva |
Debut | Capítulo 21 |
Familia |
Micolash Edman (Padre) Karla Foliner (Madre) Nancy Edman (Abuela) Michael Ravensgar (Novio) |
Apariencia
Personalidad
Historia
Nayev nació en el pueblo de Lhaus, el cual pertenece a la Unión Bergossé. Hija de Micolash Edman y Karla Foliner. Su madre era ama de casa y su padre un Cazador Biólogo que desapareció cuando finalizaba una investigación en las islas al norte de los límites oceánicos seis meses antes de que naciera su bebé. Debido a la pena y frustración, su madre enfermó al poco tiempo de dar a luz y falleció una noche de un paro cardiorrespiratorio. Por esta razón, su abuela paterna Nancy Edman la tuvo que criar, dándole el cariño de una madre.
Desde pequeña se interesó por el trabajo que hacía la mamá de su amigo Criss Morello. La señora Cesia Tiersen era experta en reparar juguetes rotos o dañados, incluso les construía las piezas a aquellos que les faltaban. La pequeña Nayev le pidió que la dejara trabajar con ella y esta la aceptó como su asistente. Con el tiempo aprendió a reparar y reconstruir la mayoría de los juguetes. También era capaz de crear nuevos circuitos a los autos de control remoto, zurcirle ojos a las muñecas que los habían perdido y repintar animalitos de plástico que perdieron su color.
Cierto día, la señora Tiersen enfermó y debió ausentarse del taller por una semana. La pequeña Nayev insistió en que la dejase trabajar en su lugar y su amable jefa aceptó, pidiéndole que por favor tratara de reparar lo que pudiera de dos muñecos ventrílocuos que había traído un extraño hacía unas horas. Nayev encontró en una caja doble los muñecos. Ambos eran casi de su estatura y tenían sus nombres escritos afuera de sus cajas, el de la muñeca era Küyen y el del muñeco Antü. Estos estaban en mal estado, la muñeca tenía el cabello quemado y su cara rota y el muñeco no tenía ojos ni mandíbula. Sus extremidades estaban hechas de algodón y no de madera, por lo que la pequeña reparadora de juguetes se esmeró varios días para repararlos. A la muñeca le pegó la cara, lustró su rostro para no dejar marcas, le quitó el cabello quemado y le puso una peluca crespa en su lugar, la cual adhirió firme a su cabeza. Al muñeco le hizo una mandíbula y lengua nueva. A ambos le lustró la madera, cambió sus ojos y les hizo extremidades de madera articuladas, tanto brazos, piernas, manos, pies como dedos. Se tomó el tiempo para tejerles ropa abrigadora debido a la época invernal. Durante todo el proceso de reparación, esta les cantaba y hablaba como si fuesen personas reales.
Un día en la noche, Nayev entró al taller de su jefa para darles la última mano de pintura y pasarles cera. Sin embargo, al ver que los muñecos no estaban dentro de sus cajas, entró en pánico pensando que habían sido robados y empezó a buscarlos por todos lados. De pronto, permaneció en silencio por un momento y escuchó una voz femenina y dulce tarareando una canción de cuna. La pequeña siguió el sonido de aquella voz creyendo que se trataba de la señora Tiersen, pero quedó petrificada al ver a la muñeca mirando por la ventana mientras cantaba. Esta se volteó hacia ella mirándola fijamente y se quedó en silencio por unos segundos.
Küyen:
– Pequeña carpintera de juguetes rotos, no tengas miedo. Acércate a mí.
Nayev:
Temerosa y tartamudeando…
– ¿Cómo es que puedes hablar? ¿Estoy soñando?
Antü:
Detrás de ella…
– No estás soñando jovencita, nosotros somos reales.
Nayev dio un pequeño sobresalto y vio cómo el muñeco pasó por su lado y se paró junto a la muñeca observándola.
Küyen:
Con voz serena…
– Sé que es difícil de creer, pero no te haremos daño. Alguna vez fuimos humanos de carne y hueso como tú, pequeña.
Nayev:
Aún incrédula…
– ¿Cómo terminaron así? No lo entiendo.
Antü:
– Las ambiciones del ser humano a veces lo llevan a su perdición. Deja que me presente, soy Antü y ella es mi esposa Küyen.
Küyen:
– Quien nos trajo a reparar es nuestro hijo. Verás mi pequeña, te contaré nuestra historia. Hace muchos años fuimos invitados por un hombre muy rico a su hogar. Aquel caballero era muy amable y vivía lejos en un enorme castillo. Lo extraño era que vivía solo y no tenía familia ni sirvientes, pero, aun así, su mesa siempre tenía comida. Nosotros aceptamos su invitación y lo visitamos. Pasamos una linda semana con él, nos deleitó con sus largas charlas e historias de todas sus aventuras, nos dio de comer todo tipo de deliciosos platos y postres, tocó piezas musicales en su piano y cantamos juntos hasta que llegó el día en que teníamos que marcharnos. El hombre bondadoso y generoso se molestó y nos pidió desesperadamente quedarnos, mas no podíamos y eso hizo que se enojara tanto que nos maldijo. En ese momento, nada pasó, sin embargo, luego de muchos años fuimos extrañamente asesinados mientras dormíamos y despertamos en los cuerpos de estos muñecos dentro de su castillo.
Nayev:
Impactada, sin poder creer todo lo que escuchó…
– ¿Ese hombre malo aún vive?
Antü:
– Sí y jamás olvides su nombre. Si te topas con él huye… Su nombre es Silentis Morgan, el diablo de este mundo. Es un ser maligno que está hace muchos años en este mundo, lleva siglos viviendo entre nosotros, tiene muchas formas y se presenta como un hombre generoso y de buen parecer.
Nayev:
– No lo olvidaré, señor Antü, pero ¿cómo salieron de su castillo?
Küyen:
– Nuestro hijo nos rescató. En el proceso salimos heridos y él también, mas pudo sanar. Ahora que hemos viajado por casi un año desde muy lejos, tú con tu hermosa aura nos has podido curar y sacarnos de nuestro enclaustramiento.
Antü:
– Gracias a que pusiste tu corazón en repararnos, es que nos podemos mover y sentir. Mil gracias.
Nayev:
Alegre y sonriendo…
– No es nada. Es raro, pero me alegro de que ahora estén bien.
Küyen:
Volteándose hacia Antü…
– Creo que es hora, querido.
Antü se acercó a Nayev y tocó su frente, provocando que esta se desplomara cayendo suavemente entre sus brazos. Ambos muñecos en realidad eran un matrimonio de antiguos usuarios de Nen que formaron parte de los cazadores con mejores habilidades Nen. Posteriormente, fueron maldecidos y encerrados en muñecos por el misterioso Silentis Morgan. En agradecimiento por lo que hizo la pequeña Nayev, acordaron hablar con ella y luego borrarle temporalmente los recuerdos de aquella noche para no traumatizar su inocente mente de niña. Küyen le regaló su habilidad de poder curar cualquier enfermedad y mal con solo tocar a una persona o ser vivo, habilidad que desarrollaría con el tiempo y la experiencia, pero sobre todo cada vez que recordara algo de esa mágica noche en forma de fragmentos. El hijo de los muñecos llevó a la pequeña en sus brazos a casa de su abuela y le dijo que la encontró desmayada. Desde ese día, Igor Tideman se convirtió en el benefactor anónimo de Nayev y su abuela en agradecimiento a lo que hizo por sus padres. Hasta la fecha, esta solo recuerda la historia que alguien le contó y el nombre Silentis Morgan. Posterior a esto, la pequeña comenzó a desarrollar una habilidad que le permitía saber los desperfectos de un juguete con solo tocarlos, lo que le servía para repararlos más fácilmente.
Nayev creció siendo una mujer altruista y sirviendo a las personas. Se convirtió en directora interina de la Fundación Juguetes Cocineros, donde ella y un grupo de asociados de distintas edades, profesiones, oficios y etnias cooperan para regalar juguetes a niños pobres y darles de comer. Sin embargo, de esto solo Criss sabe. Fue entrenada por una sensei del Shingen Ryu Kung-Fu, donde conoció a Kahir y a Rose. Más tarde, trabajó como investigadora privada y asesora en materia de seguridad, siendo contratada por su propio amigo de la infancia por quien siente un gran aprecio.

Cualidades Físicas-Psíquicas
Habilidades Hatsu
